El 7 de julio (2008) se reunieron a orillas del lago Toya, en Japón, los líderes del G-8 (los 8 mayores países más desarrollados del mundo) para discutir el problema de la escasez global de alimentos y las medidas que podrían dar alguna solución.En medio de esta reunión hubo un sorprendente gesto de relaciones públicas de los japoneses que tuvieron la ocurrencia de hacer público el menú del almuerzo de trabajo de los distintos presidentes y primeros ministros asistentes y el menú de la cena de gala con la que coronaron sus esfuerzos. El London Daily Mail, el Washington Post, el Time, entre otros, se hicieron eco de algunos detalles.

El encuentro costó 483 millones de dólares – incluyendo un Media Center que costó 42 millones de dólares construido especialmente para la ocasión y que ya fue desmantelado – la refacción de hoteles de super lujo, el despliegue de 20.000 policías, aviones de combate y barcos de guerra y un público mantenido a 30 km de distancia. 
Según el medio encargado de las relaciones públicas, el menú del almuerzo de trabajo de los mandatarios fue el siguiente: “espárragos blancos con sopa de trufas; chaud-froid de cangrejo gigante Kegani ; espuma de aceite de almendras y tapenade; compota de durazno, helado de trébol dulce y coulis de frambuesa”. La selección de vinos incluyó el Chateau Grillet 2005 (USD 125 en las vinerías especializadas de New York).

El menú de la cena de gala, fue un poco más elaborado: “Caviar relleno de maíz; Tarta caliente de cebolla; Bulbos de lirios de invierno con sabores de verano; bifes fríos de Kyoto saborizados con algas y espárragos a la crema de sésamo; cubos de atún gordo, paltas, salsa gelificada de soja con hierba “shiso”; almejas hervidas, tomate, en una sopa clara de hierba “shiso” gelificada; erizo grillado envuelto en hierbas; congrio en caparazón de agua sazonado con salsa de vinagre de soja; camarones hervidos con vinagre gelificado de tosazu; pez Goby frito con salsa de soja y azúcar; bisque de cangrejo peludo; pez de cabeza espinosa grillado a la sal con salsa de vinagre de pimienta; cordero “shiranuka” alimentado a leche, saborizado con hierbas y mostaza ; cordero asado con cepas, trufas negras y emulsión de fondo de cordero al aceite de piña; selección de quesos, miel de lavanda y almendras caramelizadas. Finalmente, Postre Fantasía G-8”(no hubo forma de aclarar el contenido).

Entre los vinos, el Ridge California Monte Bello 1997 ; Champagne Le Reve Grand Cru; Saki; Chateau Latour borgoña y un vino de postre húngaro, Tokaji Esszencia 1999, que promedia USD 500 la botella de medio litro.

El artífice del menú fue el chef Katsuhiro Nakamura, el primer japonés en ganar una estrella Michellin.